JOSÉ: “¿Alguna vez te dije que sos hermosa?”
LAURA: “Sí, me lo dijiste ayer.”
JOSÉ: “Joder... ¡qué borracho que estaba!”
Un diálogo como este es suceptible de patada voladora en el cuello. Así que presten atención de no hablar todavía con la resaca puesta ¿ok? Veamos otro ejemplo:
JOSÉ: “¿Qué?”
LAURA: “¿Y tú quéee?”
JOSÉ: “¿Qué?”
LAURA: “¿Y tú quéee?”
JOSÉ: “¿Qué?”
LAURA: “¿Y tú quéee?”
Bueno, en este caso es el vecino de al lado que irrumpe en la discusión y, cual Jackie Chan, aplica nunchacazos en la cabeza. Así que presten atención cuando discuten de no hacerlo gritando a las cuatro de la mañana... o de no vivir al lado de Jackie Chan.
Quedan advertidos.
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1 comentario:
No hablen de tú, mis vidas, que me rompen el corazón.
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