Esto es apenas una pizca de lo que vivo cotidianamente en el trabajo:
SITUACIÓN 1
Helena: El formulario está mal. No me deja poner la arroba.
José: ¿Cómo que no te deja? ¿Has probado con ALT GR y 2?
Helena: Aaah... ahora.
SITUACIÓN 2
José: (...) y como la fecha de entrega es muy pronto, te agradecería que el material estuviera listo para no perder tiempo editándolo.
Francisco: OK. (...) Este vídeo tiene modelos que no me gustan. Así que córtalo por...
José: Pero eso ya sería editarlo...
Francisco: Pero yo no te digo de editarlo. Solo cortarlo por aquí y por aquí.
SITUACIÓN 3
Rocío: Quería saber si los cambios que os hemos dado sobre la ampliación de plazos están subidos al sitio.
José: Sí, ya están online.
Rocío: Pero... ¿están subidos al sitio?
martes, 18 de noviembre de 2008
jueves, 4 de septiembre de 2008
miércoles, 2 de abril de 2008
¡Qué manera de odiar!
Recientemente Fernando Peña entrevistó (bueno, sacó al aire) al siempre impresentable Luis D'Elía en su programa de Radio Metro "El Parquímetro". A continuación les dejo la transcripción de tal encuentro. ¡Ah, me olvidaba! La primer persona que me diga cuantas veces se repite la palabra "odio" se lleva de premio un plan trabajar para dos personas.
Fernando Peña: Tenemos una nota de color... Adelante por favor...
Colaborador: ¿Qué color?
Fernando Peña: De color. De color negro porque está Luis D’Elía del otro lado de la línea. Hola Luis, Fernando Peña ¿cómo te va?
Luis D'Elía: ¿Cómo le va, sorete?
Fernando Peña: Bien ¿y usted... sorete?
Luis D'Elía: Bien, me va bárbaro.
Fernando Peña: Qué linda forma de empezar...
Luis D'Elía: Cuando hablo con un sorete como usted me va bárbaro.
Fernando Peña: Bueno. Muy linda la entrevista que estamos haciendo.
Luis D'Elía: Uno a cero ¿eh? Dale.
Fernando Peña: Dale... Bueno, contame qué hiciste, ¿por qué le pegaste a la gente? ¿Cómo fue? A ver si te...
Luis D'Elía: Porque los odio...
Fernando Peña: ... si te animás a contar la verdad.
Luis D'Elía: Odio a los...
Fernando Peña: No, 'perá... esperá...
Luis D'Elía: Odio a la puta oligarquía. Odio a los blancos...
Fernando Peña: Divino.
Luis D'Elía: ¡Odio! Te odio, Peña. Te odio. Odio tu plata, odio tu casa. Odio tus coches. Odio tu historia. Odio a la gente como vos que defiende un país injusto y inequitativo (sic). ¡Odio a la puta oligarquía argentina! Los odio con toda la fuerza de mi corazón ¿entendés? ¡¡Los odio!! ¡Te lo digo claramente!
Fernando Peña: Seguí, dale. Yo te escucho...
Luis D'Elía: Sí, claro. ¡Los odio! Ya decía Sarmiento en mil ocho ochenta, antes... en los albores de mil ocho ochenta... "No hay que ahorrar sangre de gauchos" ¿no? O sea no hay que ahorrar sangre de negros. Nosotros somos bosta, caca, basura para vos y para la lacra que es igual que vos. ¿Tá?
Fernando Peña: No. No "tá" nada. No "tá" nada...
Luis D'Elía: Sí, sí, sí querido...
Fernando Peña: No, no está nada. No. A mí no me patotées...
Luis D'Elía: Sí, sos un forro. Este... eh... un tipo que... ¡un sirviente de la puta oligarquía nuestra! Que la jugás de trasgresor pero que no tenés bolas para bancar lo que bancamos nosotros. Vos vivís en San Isidro ¿y sabés donde estás hablando? Con Laferrere. Asentamiento El Tambo, manzana 1, lote 3. Los odio. Odio a las clases altas argentinas que han hecho tanto daño, que han matado a tanta gente en nombre de una sola bandera, que es la bandera de su propia ganancia. Chau querido.
Fernando Peña: No, no, no. Te quiero pre... ¿Por qué "chau querido"?
Fernando Peña: Tenemos una nota de color... Adelante por favor...
Colaborador: ¿Qué color?
Fernando Peña: De color. De color negro porque está Luis D’Elía del otro lado de la línea. Hola Luis, Fernando Peña ¿cómo te va?
Luis D'Elía: ¿Cómo le va, sorete?
Fernando Peña: Bien ¿y usted... sorete?
Luis D'Elía: Bien, me va bárbaro.
Fernando Peña: Qué linda forma de empezar...
Luis D'Elía: Cuando hablo con un sorete como usted me va bárbaro.
Fernando Peña: Bueno. Muy linda la entrevista que estamos haciendo.
Luis D'Elía: Uno a cero ¿eh? Dale.
Fernando Peña: Dale... Bueno, contame qué hiciste, ¿por qué le pegaste a la gente? ¿Cómo fue? A ver si te...
Luis D'Elía: Porque los odio...
Fernando Peña: ... si te animás a contar la verdad.
Luis D'Elía: Odio a los...
Fernando Peña: No, 'perá... esperá...
Luis D'Elía: Odio a la puta oligarquía. Odio a los blancos...
Fernando Peña: Divino.
Luis D'Elía: ¡Odio! Te odio, Peña. Te odio. Odio tu plata, odio tu casa. Odio tus coches. Odio tu historia. Odio a la gente como vos que defiende un país injusto y inequitativo (sic). ¡Odio a la puta oligarquía argentina! Los odio con toda la fuerza de mi corazón ¿entendés? ¡¡Los odio!! ¡Te lo digo claramente!
Fernando Peña: Seguí, dale. Yo te escucho...
Luis D'Elía: Sí, claro. ¡Los odio! Ya decía Sarmiento en mil ocho ochenta, antes... en los albores de mil ocho ochenta... "No hay que ahorrar sangre de gauchos" ¿no? O sea no hay que ahorrar sangre de negros. Nosotros somos bosta, caca, basura para vos y para la lacra que es igual que vos. ¿Tá?
Fernando Peña: No. No "tá" nada. No "tá" nada...
Luis D'Elía: Sí, sí, sí querido...
Fernando Peña: No, no está nada. No. A mí no me patotées...
Luis D'Elía: Sí, sos un forro. Este... eh... un tipo que... ¡un sirviente de la puta oligarquía nuestra! Que la jugás de trasgresor pero que no tenés bolas para bancar lo que bancamos nosotros. Vos vivís en San Isidro ¿y sabés donde estás hablando? Con Laferrere. Asentamiento El Tambo, manzana 1, lote 3. Los odio. Odio a las clases altas argentinas que han hecho tanto daño, que han matado a tanta gente en nombre de una sola bandera, que es la bandera de su propia ganancia. Chau querido.
Fernando Peña: No, no, no. Te quiero pre... ¿Por qué "chau querido"?
lunes, 31 de marzo de 2008
Sobre la dualidad pareja-trabajo
"Trabajo cada vez más para mantener a mis ex mujeres de las cuales me separé por haber trabajado tanto."
— Mario Mactas
— Mario Mactas
lunes, 24 de marzo de 2008
Sobre el rock
"El rock es pararse sobre el mundo y querer cambiarlo. Es un grito de libertad frente a un sistema que busca idiotizarte. El rock le grita al mundo y al Poder su verdad. El Poder escucha ese grito, lo graba, saca un CD, organiza una gira, vende remeras y espera a que el rock vuelva a gritar."
— Diego Capusotto
— Diego Capusotto
domingo, 23 de marzo de 2008
La vida... solo
Mientras escucho el tema Te tiraré del altar de Los Fabulosos Cadillacs, les escribo estas líneas para contarles más o menos cómo es la vida en este tiempo que mi amor está en Argentina visitando a nuestras respectivas familias y esperando a que nuestra hermosa sobrinita Carolina se digne en nacer.
Una de las cosas que noté enseguida fue que mi "reloj interno", aquel que me marca cuando levantarme, cuando comer, etc., se alimenta con pilas Laura doble A. De repente dejó de funcionar.
Los dos primeros días posteriores a la partida de Lau casi llego tarde al trabajo. Claro, es que antes un mínimo movimiento que ella hacía bastaba para despertarme por la mañana. Ahora, la calma del colchón casi es total.
El reloj interno también es impreciso a la hora de comer - en parte, gracias a mis cuelgues en la máquina. De repente, se hacen las 23.49 y mi estómago me gruñe algo que no puedo traducir, aunque seguramente signifique "¡hey! ¡que la comida va aquí!". Es ahí cuando, casi al límite de la medianoche, me pongo a cocinar o calentar algo.
También me paso más tiempo en el estudio: la verdad que volver a casa en el corte de la tarde no me hace mucha gracia, así que prefiero quedarme a comer ahí y seguir trabajando.
Otro tema son los fines de semana. Entre otras cosas, dejé de ver la serie de los perritos: ese programa que tanto nos gusta, estaba reservado para nuestros desayunos con mate, galletitas, dulce de leche y budín de chocolate.
Laura me preguntó por chat: "¿No tomás mate?" Pero... ¿qué sentido tiene tomar mate solo? Yo, que sólo soy un matero social, pues no le encuentro mucho significado... Es como sentarte en una punta del sube-y-baja y que no haya nadie en el otro extremo.
Una de las cosas que noté enseguida fue que mi "reloj interno", aquel que me marca cuando levantarme, cuando comer, etc., se alimenta con pilas Laura doble A. De repente dejó de funcionar.
Los dos primeros días posteriores a la partida de Lau casi llego tarde al trabajo. Claro, es que antes un mínimo movimiento que ella hacía bastaba para despertarme por la mañana. Ahora, la calma del colchón casi es total.
El reloj interno también es impreciso a la hora de comer - en parte, gracias a mis cuelgues en la máquina. De repente, se hacen las 23.49 y mi estómago me gruñe algo que no puedo traducir, aunque seguramente signifique "¡hey! ¡que la comida va aquí!". Es ahí cuando, casi al límite de la medianoche, me pongo a cocinar o calentar algo.
También me paso más tiempo en el estudio: la verdad que volver a casa en el corte de la tarde no me hace mucha gracia, así que prefiero quedarme a comer ahí y seguir trabajando.
Otro tema son los fines de semana. Entre otras cosas, dejé de ver la serie de los perritos: ese programa que tanto nos gusta, estaba reservado para nuestros desayunos con mate, galletitas, dulce de leche y budín de chocolate.
Laura me preguntó por chat: "¿No tomás mate?" Pero... ¿qué sentido tiene tomar mate solo? Yo, que sólo soy un matero social, pues no le encuentro mucho significado... Es como sentarte en una punta del sube-y-baja y que no haya nadie en el otro extremo.
martes, 18 de marzo de 2008
3.000.000.000.000 dólares
Esa cifra es lo que, hasta la fecha, le está costando la guerra de Irak a Estados Unidos.
Y vos ¿qué harías con ese dinero?
Y vos ¿qué harías con ese dinero?
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